AGUAS TERMALES DE LA LAGUNA AZUL DESDE REYKJAVIK

28-03-2017

 
AGUAS TERMALES DE LA LAGUNA AZUL DESDE REYKJAVIK
 

DÍA 4 de nuestro viaje a Reykjavik en 4 días: Laguna Azul (Blue Lagoon).

Tras las palizas de las dos últimas jornadas, este día iba a ser el de más relax del viaje. Nos levantamos sin despertador (aunque siempre solemos madrugar), desayunamos con toda la calma del mundo y nos fuimos para la Laguna Azul, esperando estar de vuelta para el tour de las auroras boreales…

Como no teníamos coche, los de Reykjavik Excursions vinieron a buscarnos a la guest house y nos llevaron a estas famosas aguas termales, a unos 50 minutos de Reykjavik.

Este maravilloso lugar, Bláa Iónid en islandés y Blue Lagoon para el público en general, es la atracción más visitada de Islandia y está considerada una de las 25 Maravillas del Mundo.

Mientras se va llegando, desde la carretera se ve la planta de energía geotérmica, que funciona “gracias” a las aguas de la Laguna Azul, pues la energía de esta agua subterránea es la que hace mover las turbinas de la planta, que generan electricidad.

Al bajar del bus, justo detrás del cartel de bienvenida, hay un caminito todo rodeado de piedras (que nos recordaron un montón a las de Frozen ajaja!), por el que se llega a la Laguna. Veréis una especie piscinas, bastante grandes, pero no penséis que son las aguas termales, de hecho, son aguas frías, pero no sabemos por qué están ahí.

Al llegar al edificio, chicos por un lado y chicas por otro y a cambiarse. Por supuesto, te dan una pulserita con chip para abrir y cerrar tu taquilla, que se puede (y se debe) mantener puesta durante la visita. Las taquillas son grandes, así que no os preocupéis si lleváis mil capas de ropa. Obviamente, es obligatorio ducharse antes de bañarse.

Una vez limpitos y con el bikini puesto, sales a una salita donde hay cafetería y una pequeña pisci que comunica con la de fuera, por si no te atreves a salir desnudo fuera y tirarte al agua directamente. Nosotros entramos la primera vez a través de esta piscina, pero luego ya salíamos todo chulos al frío tan tranquilamente.

El agua de la Laguna Azul está a unos 40 grados de temperatura, y choca bastante estar tú ahí en bañador, en el agua calentita, y ver a los vigilantes fuera en plan muñeco michelín con el abrigazo, gorro y demás. Mola mucho, además del agua, el ambiente tan natural en el que está y el silencio que hay, incluso cuando fuimos, que estaban de obras de ampliación.


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