Auckland, vivir sobre volcanes

01-10-2016

 
Auckland, vivir sobre volcanes
 

Volamos desde Tonga a Auckland que es la ciudad más grande de Nueva Zelanda. Fuimos con la compañía Air New Zealand.

Nueva Zelanda es un país muy nuevo.  Sus primeros habitantes fueron los maoríes que llegaron a ella hace más de mil años y la llamaron  Aotearoa que significa “la tierra de la larga nube blanca”.  El primer europeo que la visitó fue el holandés Abel Tasmán en 1642 y, más tarde, en 1769 fue explorada por James Cook, que vino a esta parte del hemisferio Sur para avistar el tránsito del planeta Venus por delante del Sol.

Cuando llegamos a Auckland cogimos el autobús que nos dejó en la parada que estaba muy cerca de la casa de Martin que nos había ofrecido hospitalidad durante nuestra estancia aquí. La casa era bastante grande y muy moderna, con cuatro pisos. Por la tarde Martin nos llevó al Mont Eden, que era uno de los cuarenta y seis volcanes sobre los que está construida la ciudad para ver una panorámica, nos llamó la atención la cantidad de colinas que hay, el viento que hacía y la cantidad de barcos se veían. 

Al día siguiente fuimos al centro de la ciudad, que estaba como a unos quince minutos andando. Llegamos al “Sky City”, que es una torre muy alta donde han hecho un casino, un hotel, restaurantes…ahí comimos. Cómo la estación de autobuses y la oficina de información estaba ahí mismo planeamos  nuestro viaje por las dos islas, más tarde paseamos por el puerto de Auckland que nos recordaba un poco a Vancouver o Portland, nos gustó mucho. No tuvimos mucho tiempo porque teníamos que coger un autobús vuelta a casa. Cenamos una tortilla y unos botones (de champiñón), siempre solemos hacer comida española cuando vamos a casas.

Otro día fuimos al Museo de Auckland, que también está sobre un volcán, trata sobre artes decorativas y arte maorí además de muchas cosas de Nueva Zelanda, como volcanes, flora y fauna. Vimos primero la parte que trataba sobre los maoríes. Después vimos un espectáculo de danzas y cantos, que son muy originales. El museo nos gustó mucho porque tenía cosas interesantes como experimentar la sensación del nacimiento de un nuevo volcán.

Por la noche después de cenar, Martin nos invitó  a tomar el postre en un restaurante Italiano muy cerca de su casa.  Pedimos dos tiramisús y algunos otros postres. Estuvimos hablando con el dueño del restaurante que era de Nápoles (también un amigo de Martin) y hablaba un poco de español pero tenía un acento Italiano muy fuerte.


Encontrarás este artículo de viajes y otros en:

Oceanía, Nueva Zelanda, Isla Norte, Auckland, Ciudad, Mar, Montaña, Naturaleza, Autobús, Coche, En familia

Comentarios