Bretaña Francesa III: Érase una vez…

24-07-2017

 
Bretaña Francesa III: Érase una vez…
 

Abre un libro de cuentos y dime qué ves: un castillo de fuertes muros, una torre imposible que se alza sobre el horizonte, una casita con vigas de madera, una callejuela tortuosa… Coge ahora un mapa de Francia y traza una ruta por la Bretaña.

Fougères

Fougères es como el mundo de Las habichuelas mágicas, una ciudad con un casco histórico separado en dos partes: la villa alta, con iglesias, palacios, teatro, y la villa baja con el barrio medieval y el castillo. De una a otra se puede ir subiendo o bajando por unos jardines románticos extraordinarios, como Jack por la planta gigantesca.

Saint Malo

Sería imperdonable no verlo, pese a que sea difícil acercarse en coche hasta el casco viejo, merece la pena esperar para encontrar sitio donde aparcar. Es una gozada recorrer la muralla y ver el puerto desde ella, las inmensas playas, las callejuelas. No dejas de imaginar a Marie-Laure, protagonista ciega de La luz que no puedes ver de Anthony Doerr, andando por ellas contando los pasos. El torrente de turistas no agobia ante una vista tan espectacular. Es el escenario perfecto para el cuento de La sirenita.

Mont Saint Michel

Desde Saint Malo se va hasta el Mont Saint-Michel por una carreterita costera; conduciendo lento, se pasa por pueblecitos con casas frente al mar, viendo 14 kilómetros de arena durante la marea baja. Poco a poco aparece el perfil del Mont Saint Michel en la lejanía, como un corazón dormido para toda la eternidad, como el castillo de la Bella durmiente.

Nos alojamos en uno de los hoteles que hay en el recinto del Mont Saint Michel, al que solo se accede con un código que te dan desde recepción por teléfono. Una vez dentro, relax total porque te olvidas del coche y vas caminando por la pasarela hasta la Abadía que nosotros visitamos al atardecer, ambientados por una iluminación y efectos sonoros. Mereció la pena esperar en la cola y pagar por las vistas únicas y los rincones medievales.


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