Casino de Montecarlo, el origen del éxito del Principado de Mónaco

23-03-2021

 
Casino de Montecarlo, el origen del éxito del Principado de Mónaco
 

El Principado de Mónaco, enclavado en la Costa Azul francesa, es la segunda ciudad-estado más pequeña del mundo con una superficie de 2,02 kilómetros cuadrados, únicamente superado por la Ciudad del Vaticano. De las 38.300 personas que viven en Mónaco, alrededor de 12.261 son millonarias, según el informe The Wealth Report – 2019 publicado por la consultora inmobiliaria Knight Frank. Una concentración de riqueza que se debe, principalmente, a las ventajas fiscales que ofrece a sus residentes, como la ausencia total de impuestos sobre la renta. Mas allá de la reputación de paraíso fiscal, Mónaco también atrae a sus visitantes por sus atractivos turísticos, como el Casino de Montecarlo, que se ha convertido en uno de los complejos turísticos más prestigiosos y ricos del mundo.

En épocas anteriores, las cosas eran muy diferentes en el Principado de Mónaco. En la primera mitad del siglo XIX, la pequeña ciudad-estado de la costa mediterránea de Francia se encontraba en una situación económica desesperada. Los persistentes problemas financieros de la Familia Real de Mónaco, la familia Grimaldi, se agudizaron especialmente después de la pérdida de ingresos fiscales de dos ciudades separatistas, Menton y Roquebrune. Ambas ciudades declararon su independencia en 1848, negándose a pagar los exorbitantes impuestos sobre los agricultores (que constituían la mayor parte de la población), principalmente en productos como el aceite de oliva y la fruta, impuestos por la familia Grimaldi. En ese contexto, la princesa Carolina Gibert de Lametz, esposa de Florestán I de Mónaco y madre de Carlos III, encontró la solución para rescatar a la ciudad-estado de la ruina y, además, poner a Mónaco en el mapa.

La importancia de la princesa Carolina en la construcción del casino 

La princesa Carolina había visitado unos años antes la ciudad balneario de Bad Homburg, un territorio pequeño e independiente en lo que hoy es Alemania. Con la cooperación del gobernante, Landgrave Philipp, el empresario francés François Blanc y su hermano gemelo Louis habían establecido el Spielbank Bad Homburg, un casino que convirtió la pequeña ciudad en un lugar reconocido a nivel internacional. Por este motivo, preocupada por el futuro de Mónaco, la princesa Carolina ideó un plan para atraer visitantes y conseguir dinero a través de la construcción de un establecimiento de juego. La idea de la esposa de Florestán I de Mónaco era que los ingresos de la nueva empresa salvaran a la ciudad-estado y la familia Grimaldi de la bancarrota. 


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