Côte d'Albâtre | Los acantilados blancos de Normandía

15-02-2017

 
Côte d'Albâtre | Los acantilados blancos de Normandía
 

Uno de los paisajes más reconocibles de la Alta Normandía, y también de toda Francia, son los acantilados que se reparten por la costa del Pays de Caux, la famosa Côte d'Albâtre. De todos ellos, los que se encuentran en la población de Étretat son los más celebres y hasta esta localidad nos desplazamos en nuestro segundo día en Normandía.

Miércoles 25 de enero; es nuestro tercer día en Normandía, y también el día en el que la que aquí escribe se hace más vieja. Nuestros planes para hoy son desplazarnos un poco más al norte, hasta Étretat y también Fécamp, para poder ver en vivo uno de los paisajes costeros más celebres de Francia. El día amanece, otra vez, frío y con mucha niebla, demasiada; cuando subimos al coche y arrancamos nos damos cuenta que, otra vez, la visibilidad va a ser algo escasa en nuestro trayecto. Pero a medida que la mañana avanza parece que esa capa esponjosa que cubre las tierras normandas va perdiendo espesor, aunque la neblina no nos abandonará en todo el día. Y es una lástima, porque algunos de los paisajes son difíciles de ver bajo ese manto translúcido permanente. Es, tal vez, por esa dificultad que mi sentido de la visión se agudiza y a medio camino entre Le Havre y Étretat creo ver tras unas rejas enormes y rodeado de arbustos altísimos un château de esos que tanto se ven en Francia. Es tal mi emoción que damos media vuelta para echarle un vistazo desde un poco más cerca, todo lo cerca que las vallas nos permiten.

Es extraño, pero en este viaje no tenemos planeado visitar ningún castillo, ningún château a la francesa, y no será porque la región normanda no esté plagada de ellos. Se trata de una cuestión, esta vez, de prioridades, y es que Normandía es un territorio extenso con demasiados atractivos como para poder disfrutarlos todos en poco menos de una semana. Y este quitar castillos de la lista nos permite poder meter lugares como al que nos dirigimos, lugar al que no tardamos en llegar porque se encuentra bastante cerca de Le Havre. Al adentrarnos en Étretat tomamos una carretera estrecha y empinada que nos lleva hasta lo más alto del acantilado, donde se encuentra la Chapelle Notre Dame de la Garde. Es éste un buen punto para comenzar el recorrido por los acantilados porque, sí, vamos a recorrerlos. No nos conformamos con tener unas vistas alucinantes, aun y con la niebla, o mejor, gracias a la niebla porque las partículas de agua suspendidas en el ambiente tamizan la luz de una manera tan especial que envuelven el entorno en un halo mágico, fantasioso.

En lo alto del acantilado podemos encontrar, además de la capilla destruida por los aliados en el agosto de 1942 pero reconstruida después, un monumento recordatorio a los pilotos del Oiseau blanc, avión que desapareció el 8 de mayo de 1927 en el primer intento de vuelo entre París y Nueva York. El punto donde hoy se encuentra el monumento, otra reconstrucción después de que fuera destruido también en el año 1942, es el último desde el que se divisó el avión antes de desaparecer para siempre de la faz de la tierra. Cerca del monumento, a un lado de la carretera, existe un museo dedicado a los pilotos, François Coll y Charles Nungesser.

 


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