Descubrir Toulouse, el placer de lo inesperado

19-04-2017

 
Descubrir Toulouse, el placer de lo inesperado
 

Toulouse es una de esas ciudades que no suena tanto en el mundo turístico como lo hacen otras muchas. Y una vez que estás allí no acabas de entender el porqué. Situada en un lugar estratégico, muy cerca de la frontera con España, es puerta de entrada a regiones tan bellas como las de los Pirineos, Normandía, Aquitania o la mismísima Provenza. Puede que por eso el visitante a veces la confunda con un simple lugar de paso. Pero esta urbe de medio millón de habitantes atesora una gran historia y una belleza que te gana poco a poco. Un paseo por su casco histórico y por la orilla del río Garona hace que acabes lamentando estar sólo un día, que es lo que nos pasó a nosotros. Así pues, valga este post para reivindicar una ciudad, que aunque sólo sea por cercanía no te puedes perder y valga también para avisar de que no debes ir con el tiempo justo. Repasa con nosotros qué ver en Toulouse y conoce sus mejores secretos. Bienvenidos a la “ciudad rosa”.

Llegar a Toulouse es facilísimo. Por carretera Barcelona dista tan sólo 400 kilómetros, en tren se puede llegar en AVE desde nuestro país, un medio que luego nos conecta con otros muchos lugares de Francia y en avión varias ciudades españolas cuentan con vuelos directos al modernísimo aeropuerto de Blagnac, a unos 20 minutos del centro de Toulouse. Allí los autobuses conectan con el centro cada poco tiempo y los billetes se compran en un puesto junto a la parada, que se ubica a la salida de la terminal. El autobús tiene varias paradas en la ciudad. Toulouse es una ciudad grande, pero su centro histórico, que concentra gran parte de sus lugares de interés es fácil de recorrer a pie, por lo que si os alojáis en un lugar céntrico no necesitaréis de transporte público. En nuestro caso el elegido fue el hotel Ours Blanc-Wilson, en la calle Victor Hugo, junto al parque Pierre Goudouli, un lugar fantástico para empezar un recorrido a pie. Si estáis en la zona no dejéis de probar el ambiente del animadísimo mercado de Victor Hugo, ideal para los aperitivos y las comidas, ya que todo el piso de arriba está repleto de restaurantes con platos geniales a precios muy asequibles.

Ya con el estómago lleno comenzaremos nuestro paseo precisamente por el parque Pierre Goudouli, una plaza con forma de círculo en la que confluyen hasta seis calles y que en verano saca sus terrazas para disfrutar de un aperitivo o un helado. Hay cines, terrazas y durante todo el año mucho ambiente gracias a los estudiantes. Estamos en la plaza del Presidente Thomas Wilson, y en el centro descubrimos la fuente al poeta Pèire Godolin. También hay un carrusel para los más pequeños. Por eso este sitio siempre está lleno.

 


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