Dublín y sus puertas de colores georgianas. Historia, leyendas, arquitectura y localización.

25-01-2017

 
Dublín y sus puertas de colores georgianas. Historia, leyendas, arquitectura y localización.
 

Dublín es esa ciudad que, a pesar de no tener grandes monumentos que destaquen especialmente como símbolo o símbolos reconocibles para el gran público, es una ciudad que ciertamente tiene sus atractivos y motivaciones, para lo bueno y para lo malo… y que, no obstante y a pesar de todo, merece ser visitada en un par de días.

Capital de la República de Irlanda (e igualmente siendo capital de “Irlanda” en varios periodos desde el s. XII) con poco más de 1 millón de habitantes y cruzada por el Río Liffey, la ciudad fue fundada a mediados del s. IX por los vikingos (aunque ya existía un asentamiento anterior desde el s. I a. C) como una base militar y fortaleza, al igual que para el intercambio comercial… sí, vikingos, no celtas, que estamos hablando de cosas distintas… La ciudad presenta una más que interesante historia que os animo a leer para situarse en contextos históricos y culturales (esos que no les suelen importar a casi nadie), y ciertamente es una ciudad manejable y agradable para ser recorrida a pie por todo turista (también la puedes recorrer con el autobús turístico de Dublín), disfrutando de su ambiente cultural (en especial referente al entorno literario y universitario), festivo y amable, bohemio inclusive… y visualmente atractiva a nivel arquitectónico y morfológico, ciertamente es una delicia caminar por según qué zonas de origen medieval…

Su milagro económico fue cierto, al igual que su crisis, como la nuestra… mostrando actualmente una ciudad, de nuevo, en pleno y brutal crecimiento en todos sus ámbitos… Pero en todos los lugares cuecen habas amigo, y sabéis perfectamente que mi opinión acerca de Dublín no es muy favorable… Y es que, es la realidad, es una capital que a nivel turístico está muy por debajo de la gran parte de capitales europeas… Y eso también dejando aparte el tema de la cantidad de gentuza, knackers (cuidado, son seres muy peligrosos), sin techo y escoria que campan a sus anchas a nuestro alrededor en el mismo centro (que nada más llegar y bajarte del bus te pidan pasta o que tengas el amago de un atraco en pleno Temple rodeado de gente no da buena impresión)… que provocan que Dublín sea una ciudad peligrosa (la sensación de inseguridad es patente y latente) como así demuestran los datos objetivos y como así te puede contar cualquiera que haya vivido allí…

En fin, temas aparte… Cuando decimos Irlanda, cuando decimos Dublín en este caso en concreto, se nos vienen a la cabeza muchas cosas que asociamos con el verde país y la verde ciudad… Y sí, el color que automáticamente asociamos a Irlanda y Dublín es el verde, y cierto es que razón no nos falta… Pero igualmente Dublín, y es algo positivo y llamativo ciertamente, es una ciudad colorida más allá de su lluvia, niebla o cielo gris y plomizo en muchas ocasiones.

Y a ello colabora y ayuda enormemente sus puertas; las puertas de colores de Dublín que podemos encontrar repartidas a lo largo y ancho de la ciudad, aunque no obstante encuadradas en algunas zonas muy concretas, siendo éstas (las puertas), curiosamente, uno de los grandes atractivos turísticos de Dublín… Llaman la atención y ayudan a dar vidilla visual rompiendo la monotonía y la cierta uniformidad y color del ladrillo y las fachadas todas iguales.


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