El encanto encerrado de Trinidad

25-11-2017

 
El encanto encerrado de Trinidad
 

Trinidad es de largo la ciudad más bonita de Cuba. 

Así nos lo contaba nuestro anfitrión de la casa particular en la que nos hospedábamos en Santa Clara. Durante nuestros días por Cuba muchas son las veces que habíamos oído el nombre de esta ciudad, que para ser sinceros, no conocíamos de su existencia antes de llegar a Cuba.

De nuevo una comida de coco para averiguar como poder llegar en transporte para cubanos hasta aquella ciudad. Teníamos dos rutas posibles sobre el mapa, una era la ruta larga pero más cómoda de ir hasta Sancti Spíritus tomando desde allí otro transporte hasta Trinidad ya que las conexiones son buenas y abundantes por una de las arterias principales de Cuba, también teníamos la opción de ir más directamente pero entre las montañas de Manicaragua y Tope de Collantes por una carretera mucho menos utilizada y alejada, donde el transporte es más escaso y las carreteras dejan mucho de desear. So guess what, nos decidimos por esta última opción.

La información era desconcertante hasta el momento de llegar a la 'estación de autobuses'. Gracias al gran consejo cubano de ir lo más temprano posible para pillar sitio en transporte cubano, salimos lo más temprano posible hacia donde se suponía que salían los camiones (buses) de Santa Clara. En Cuba, si madrugas, tienes más opciones de tener sitio en uno de los camiones de cubanos. Nuestros anfitriones nos pusieron un desayuno de campeonato aún en la oscuridad de la mañana y con pena nos despedimos con un hasta la próxima, nos acogieron como si fuéramos sus propios hijos y eso se agradece, si algún día volvemos a Santa Clara les debemos una visita.

Entre gritos de 'los camioneros' conseguimos meternos en uno que se dirigía hacia Manicaragua, una miniciudad situada en una carretera solitaria dirección Trinidad. Pudimos hasta ir sentados, cosa complicada en este tipo de transporte por la gran cantidad de gente que viaja. El trayecto fue tan temprano que lo hicimos en la oscuridad. Con el amanecer llegamos a Manicaragua, ya solo nos quedaba encontrar la conexión hasta Trinidad. Nanai de la China, no iba a ser tan fácil como parecía. En la miniestación de Manicaragua nos dicen que hasta la tarde no salía ningún transporte hacia Trinidad. ¿Que quééé? Eran como las 7 de la mañana y nos encontrábamos en un lugar alejado de la mano de Dios. 


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