Islas Fiyi, tal vez algo parecido al paraíso

29-09-2016

 
Islas Fiyi, tal vez algo parecido al paraíso
 

La verdad es que no sabemos si el Paraíso existió tal como nos lo explicaron de niños, es una cuestión de fe; pero no es menos cierto que puede estar donde cada uno lo quiera ver. Para nosotros las Islas Fiyi podían ser algo parecido al paraíso particular que cada cual quiera descubrir; pero si en el primero había una serpiente, en éste hay mosquitos que nos acribillan. No hay lugar perfecto. 

Salimos de Honolulu muy, pero que muy temprano. Aterrizamos en Nadi, isla de Viti Levu, habiendo hecho una escala en Apia, capital de Samoa. Desde el aire vimos los arrecifes de coral y las aguas azuladas. Esto parecía que iba a ser distinto. Ya en el aeropuerto se notaba la diferencia con Hawaii. Aunque los dos archipiélagos están en el Pacifico, aquí la presencia de habitantes locales es total, los extraños somos los turistas. Por cierto, llegamos al día siguiente por aquello de que el meridiano que marca la franja horaria empieza aquí.

Los chóferes de los hoteles nos sonreían al pasar diciéndonos bula (hola). La amabilidad es una característica de este país, no creemos que sea porque seamos turistas en este archipiélago de más de 300 islas de las cuales 110 están permanentemente habitadas. Los primeros habitantes de Fiyi llegaron del Sudeste Asiático tiempo antes de que fueran descubiertas por exploradores europeos en el siglo XVII. En el siglo XIX se sometió al control británico como colonia hasta el 1970. Tras el golpe de estado de 1987 se proclamó la República.

Habíamos cogido una habitación en el www.aquariusfiji.com El precio no era de lujo –bastante barato-,  el lujo era la vista: el Océano a diez metros con todo lo que ello conlleva. No hicimos nada especial en dos días: estar allí, bañarnos. Por supuesto que dimos clase a nuestras hijas, siempre lo hacemos sea el día de la semana que sea, salvo que tengamos un vuelo o una excursión de un día entero; o sea, actividades complementarias.

Queríamos conocer un poco alguna isla más. Estábamos entre el archipiélago de las Mamanucas  y el de las famosas Yasawa. Como no teníamos muchos días elegimos pasar una un día en el primero y dos en el segundo.

Para ir a Mana, en las Mamanucas, cogimos una barca que hace las veces de correo y servicio de paquetería. Para acceder a la barca tuvimos que ir andando un poco hasta ella, nos cubría hasta la rodilla. Por el camino vimos, sin bajarnos, algunas islas: Bounty , Beachcomber, en ellas se montaba o bajaba alguien o dejaban algún paquete. Hasta llegar a Mana se observaban arrecifes de coral. Nos recibieron en la playa dándonos la bienvenida el personal del Sereana Backpacker, un hostel con lo más mínimo. Como nos habían dicho: Fiyi básico, pero auténtico; no tan turístico.


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