Jerusalén, la convivencia necesaria

27-11-2016

 
Jerusalén, la convivencia necesaria
 

Cuando los Z., judíos de América, vinieron a Jerusalén para vivir más intensamente su religión, tal vez ya sabían que se iban a encontrar con una ciudad tan anclada en el pasado como fascinante.

La historia de Jerusalén se remonta a tiempos aún más antiguos que los del Rey David y su hijo Salomón, allá por el 1000 AC y posteriores. Paseando por las enmarañadas callejuelas de la Ciudad Vieja crees sentir y percibir, si no fuera por tanta tienda para turistas, el aroma del origen del judaísmo, o cuando Jesús estuvo aquí  hasta su crucifixión o, aún más tarde, cuando Mahoma, según la leyenda, ascendió a los cielos para recoger el Corán. Todo hace que Jerusalén sea considerada Ciudad Santa para las tres religiones monoteístas.

Tal vez los Z. también sintieron algo especial cuando, quizás,  entraron, como nosotros, en la Iglesia del Santo Sepulcro mientras se oía al almuecín de la mezquita de al lado llamar a la oración. Todos ellos tolerándose, conviviendo en paz, en esta paz tan frágil que se respira aquí y que puede ser rota por cualquier chispa en cualquier momento. Estando nosotros allí hubo un enfrentamiento entre musulmanes y judíos ortodoxos en la Explanada de las Mezquitas al entrar estos últimos en ella; ni unos ni otros eran muchos, pero basta cualquier provocación para que se exalten las pasiones. El día anterior habíamos estado al lado, en el Muro de las Lamentaciones, y habíamos notado la presencia de muchos efectivos policiales y del ejército.

De hecho no nos dejaron acercarnos a la Mezquita, la cual se ve desde otros puntos de la ciudad, como desde el tejado del Hospicio Austriaco, muy cerca de la Puerta de Salomón. En el Muro de las Lamentaciones se ven hombres rezando, su parte es más amplia que la dejada a las mujeres, rezan separados. Dicho Muro es parte de lo que fue el Templo de Salomón, construido en el siglo X, actualmente la Cúpula de la Roca y otra mezquita están en su lugar, de ahí su nombre, Explanada de las Mezquitas; y ese es el problema: que para todos es sagrado.  Todas las religiones tuvieron su presencia aquí a lo largo de los años, pero la historia ha corrido tanto que los sentimientos y las creencias se han cruzado en muchas ocasiones con las espadas y las balas; el compartir tolerándose, sin imponerse, es la única solución.  Si no, todos pierden, aunque unos más que otros, Israel tiene más armas que los denominados Territorios Palestinos. Una de las ciudades de dichos Territorios es Belén, está muy cerca de Jerusalén; allí fuimos cogiendo el autobús 21 muy cerca de la puerta de Damasco.


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