KOKA BEACH, MAUMERE Y EL ADIÓS FLORES

15-03-2016

 
KOKA BEACH, MAUMERE Y EL ADIÓS FLORES
 

Adiós, esa palabra que tanto nos cuesta decir a veces, porque muchas implica un para siempre, otras un hasta pronto. No sé qué tipo de despedida fue, pero me costó mucho despedirme de Flores. Habían sido unos días maravillosos recorriendo esta isla de Indonesia donde fue feliz al 100%. El viaje continuaba y no hacia cualquier sitio, sino hacia Bali (a falta de billete de avión). Pero, algo en mi interior me decía que no iba a ser lo mismo. Pero ¿acaso es lo que quiero? Flores no es Bali, ni Java, ni Sulawesi. Indonesia es un país con un micro-país en cada isla. Eso es uno de los encantos de este gigantesco archipiélago.  Así que decidí no ponerme triste y aprovechar las últimas horas en Flores.

Después del magnífico amanecer en el volcán Kelimutu, bajamos andando desde ahí hasta Moni para desayunar. El día anterior habíamos acordado ir hasta Maumere con dos chicos franceses en coche privado. Como teníamos tiempo de sobra, teníamos habladas un par de paradas por el camino. Además, salimos antes de la hora acordada, así que nos iba a dar tiempo de sobra.

Nos despedimos de Theresa y Florian. Ellos cogerían el minibus hasta Maumere y se reunirían con unos amigos en unos bungalows cerca de la ciudad. Nosotros nos encontramos con Julian y con Johnas, dos franceses con muy buen rollo. Ya todos en el coche dentro y con la música reagge de rigor sonando a todo trapo, pusimos rumbo a Koka Beach, una preciosa playa en el sur de Flores.

Koka Beach está situada en una bahía de ensueño. Su arena y su agua azul turquesa, junto las rocas adornando el paisaje, hacen que creas estar realmente en el paraíso. Por si fuera poco, no hay gente. Solo un par de puestos que venden agua. Por lo que puedes disfrutar de esta playa a tus anchas.

Para aparcar el coche hay que pagar 15.000 RP y puedes estar el tiempo que quieras. En cuanto llegamos, no pudimos evitar ir corriendo a darnos un chapuzón en ese idílico lugar. Pero ¡cuidado! las olas con bastante grandes y las corrientes fuertes. Si estás acostumbrado a bañarte en el cantábrico, no te asustará. Es lo mismo pero con el agua 15ºC más caliente. Sí, las olas pueden llegar a ser muy grande y altas. Nosotros cuatro, acostumbrados a la fiereza del mar, nos asustamos con una ola y salimos corriendo del agua porque no nos veíamos con fuerzas para que esa ola nos tragase.

Pero siempre después de la tempestad llega la calma y esos momento de paz y tranquilidad llegaron y me dejaron disfrutar un poco más de las dos playas separadas por una gran roca de Koka Beach, de su paisaje, del ruido de las olas al chocar contra las rocas.


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