La ciudad dorada de Praga

13-08-2017

 
La ciudad dorada de Praga
 

Praga, nuestro primer viaje en familia fuera de España, una pequeña escapada para ir calentando motores e ir soltándonos poco a poco en esto de viajar con niños. Un destino al que le teníamos muchas ganas estos últimos años, y que por unas cosas o por otras siempre quedaba pendiente.

En Praga todo está relativamente cerca, así que si eres de los que te gusta caminar, es una ciudad para disfrutarla a pie. Cada calle a la que te asomes seguro que verás algo bonito, y que te sorprenderá.

Las principales atracciones se encuentran en la Ciudad Vieja, Malastrana, la zona del Castillo y Nove Mesto. Hay bastante para ver, al igual que muchos museos, aunque creemos que lo más interesante está en sus calles, así que con un par de días completos a buen ritmo son más que suficientes para llevarte una buena idea de la ciudad. Si tienes algún día más, evidentemente siempre es mejor para tomártelo con más calma, y poder incluso entrar en algún museo o ver alguna zona un poco más alejada.

Sin duda, la capital checa nos conquistó. Una ciudad que parece de cuento, y que podríamos ponerle los adjetivos de romántica y bohemia, aunque si te soy sincera por muy bonita que nos parezca si queremos verle todos esos atributos tenemos que madrugar y mucho, tanto como para que la ciudad y su millón de turistas duerman. Nosotros pensábamos que al ir en mayo, en temporada baja, la cosa estaría más flojita, pero Praga está demasiado de moda. A mediodía ya estaba tan abarrotada que a veces era difícil ver hasta los adoquines que pisabas. Sin embargo, el día que hicimos el esfuerzo de madrugar, y digo "esfuerzo" porque con un niño de 4 meses y mal durmiendo se hace cuesta arriba, fue la mayor recompensa que pudimos tener en nuestro viaje. Necesitábamos esperar al último día para ver y respirar la esencia de esta ciudad cuando aún todos estaban empezando a despertar. Uno de los mejores sitios para disfrutarla es desde el Puente San Carlos, prácticamente vacío, sólo con alguna pareja de recién casados japoneses que venían con su fotógrafo personal para tener un bonito recuerdo. Ellos ya sabían bien que había que madrugar.

El Puente San Carlos comunica la Ciudad Vieja con Malastrana. Las vistas del Castillo desde allí son preciosas, y el paseo con su puente custodiado por estatuas a ambos lados se hace imprescindible. Si queréis una foto como las de las postales con ese vaho que sube del río Moldava y sin gente vais a tener que ir de madrugada, sino va a ser misión imposible. Nuestro madrugón no fue tanto como para eso, en otros tiempos lo hubiéramos hecho como si se nos fuera la vida en ello, pero ahora estamos en otro punto jejejje


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