Lanquín y Semuc Champey

29-08-2016

 
Lanquín y Semuc Champey
 

Medio escondido en la sierra de Guatemala, con un difícil acceso por carreteras un tanto recónditas, se encuentra el pueblo de Lanquín.

Ubicado en un lugar privilegiado, con una naturaleza que atrae cada vez a más turistas. Cuevas, cascadas, ríos, selva y una comunidad con un fuerte componente indígena forman este pintoresco pueblo, un lugar imprescindible en un viaje por Guatemala.

Cómo llegar

La llegada a Lanquín no es fácil. Principalmente porque solo desde Ciudad de Guatemala hay autobuses directos. Si te encuentras en Atitlán, Antigua o Flores tendrás que cambiar al menos un par de veces de autobús para poder llegar. Eso sí, el camino merece igualmente la pena por la cantidad de paisajes espectaculares con los que te irás cruzando.

La carretera que llega hasta Lanquín es la número 6, lo mejor que puedes hacer es ir a la estación y preguntar. Los conductores te dirán en qué pueblo parar para tomar otro autobús. 

Ten en cuenta que los autobuses los llenan hasta que no cabe ni un alfiler. Y si más gente llega al techo que te suben. Si quieres ser uno de los afortunados que van sentados o bien tienes suerte o te esperas a que salga el siguiente. El transporte guatemalteco no se distingue por su comodidad.

El pueblo y las grutas de Lanquín

A un kilómetro escaso antes de llegar al pueblo el conductor del autobús pregunta si alguien quiere bajarse en las grutas.

Resulta ser una cueva bastante grande y pobremente iluminada cuya entrada está al lado del precioso río Lanquín, de aguas turquesas. La frondosa vegetación que cubre los alrededores hace que te sientas perdido en medio de la selva, aunque sepas que el pueblo está ahí a escasos kilómetros.


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