Lanzarote y la leyenda de la Princesa Ico

07-11-2017

 
Lanzarote y la leyenda de la Princesa Ico
 

Son más de una docena de veces las que habremos podido visitar Lanzarote y todavía no nos habíamos sentado a escribir nada sobre la Isla, por lo menos para este blog, una deuda que llegó el momento de liquidar. Quizás hemos tardado tanto porque no nos apetecía escribir el típico post sobre "Qué ver en Lanzarote". Aunque, lógicamente, también vamos a hablar de ello aquí. Pero lo vamos a hacer de una manera diferente, vamos a irnos de paseo por Lanzarote visitando algunos de los lugares donde se desarrolla la leyenda de la Princesa Ico, hija de Zonzamas, uno de los últimos reyes Majos.

Qué ver en Lanzarote. Un recorrido a través de sus leyendas.

Si bien la conquista de Lanzarote por las tropas de la Corona de Castilla se sitúa a principios del s.XV, la isla era ya conocida por los navegantes, muchos de ellos piratas, desde la antigüedad. Se cree que fenicios y romanos habían hecho sus incursiones por el archipiélago, aunque fue a principios del s.XIV, cuando el navegante genovés Lanceloto Malocello la renombró en su honor para derivar con el tiempo a tal como la conocemos, Lanzarote.

La historia que te vamos a contar nace en unas de estas idas y venidas de navegantes que llegaban a Lanzarote en busca de provisiones y esclavos para proseguir sus aventuras.

Allá por el año 1377, el navegante vizcaíno Martín Ruiz de Avedaño, atrapado en una tormenta, llegó a las costas de Lanzarote, llamada Titte-Roy por los aborígenes.

Conociendo los desmanes realizados por otros navegantes en la isla intuía, o más bien temía, que no sería bien recibido por la población local. Desembarcó dando claros síntomas de que lo hacía en son de paz y el rey Zonzamas, que había estado observando desde una atalaya toda la maniobra, mandó que fuese conducido a su presencia, donde le indicó que era bien recibido y que podía permanecer el la isla el tiempo que considerase necesario para reparar su embarcación, que no temiese, ya que desde ese mismo instante él y los suyos se encontraban bajo su protección.


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