Parque Nacional de las Secuoyas, caminando entre gigantes.

18-06-2017

 
Parque Nacional de las Secuoyas, caminando entre gigantes.
 

En el post de hoy queremos contarles de uno de los lugares que más nos emocionaron de nuestro viaje por la costa oeste de EEUU. Se trata del Parque Nacional de las Secuoyas en California, el refugio del milenario Bosque Gigante.

Como se darán cuenta si visitan nuestro Instagram (en la barra de la derecha) o si leyeron el post “caminando por la selva negra”, los bosques son nuestra debilidad. Sabiendo esto, entenderán porqué conocer a las magníficas secuoyas era una parada ineludible de nuestro viaje.

Sin embargo, tenemos que admitir que un poco lo subestimamos. Nuestra idea (ingenua) era que sólo íbamos a llegar hasta donde estaban los árboles gigantes, dar unas vueltas y ya. Que con una mañana alcanzaba. Pero la experiencia nos enseñó que el Parque Nacional de las Secuoyas está lleno de maravillas. Tanto que un día completo se nos hizo corto. No nos queríamos ir más.

Así que ajústense la mochila y acompáñenos a caminar por esta tierra de gigantes.

Guía para sentirse pequeño (o breve información sobre las Secuoyas)

Antes de comenzar con la visita al Parque Nacional de las Secuoyas nos gustaría darles algunos datos breves. Creemos que esto ayuda a tomar real dimensión de lo que significan estos árboles. Más allá de lo impresionantes que puedan salir en las fotos.

Altura: las secuoyas alcanzan los 95 metros de altura. El equivalente a 29 elefantes africanos uno arriba del otro.

Diámetro de la base: hasta 12 metros de diámetro.

Peso: pueden pesar hasta 1200 toneladas. El equivalente a 3 aviones Boeing 747 de pasajeros cargados a full.

Edad: hasta 3200 años. Eso significa que muchas de ellas nacieron mucho antes de que se fundara el Imperio Romano.

Tamaño de la piña: como un huevo de gallina. Resulta increíble cómo el ser vivo más grande nace de algo tan pequeño.

Cabe destacar que las secuoyas gigantes viven solamente en la ladera oeste de las Sierras Nevadas de California. Allí se dan las condiciones ideales de humedad y altura para el crecimiento de estos magníficos árboles. No existe otro lugar en el mundo donde crezcan de forma natural. El hecho de que estén escondidas en las montañas además ayudó a su preservación durante tantos años.


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