¡Por fin vamos a Essaouira!

15-03-2017

 
¡Por fin vamos a Essaouira!
 

Cuando el Riad en el que duermes está cerca de una mezquita, ya asumes que lo más seguro es que te despiertes sobre las 5 de la mañana con la llamada al rezo, anoche ya nos pasó, incluso estuvimos buscando al imán dentro de la habitación porque es increíble lo que se llegaba a oír. La mañana anterior descubrimos que dicha mezquita está al lado y que el altavoz está orientado hacia el Riad. Esta noche ha sido el top, no solo parecía que le había subido el sonido, si no que se vino arriba y cuando las otras mezquitas que habían empezado después acabaron antes esta siguió lo que nos pareció una eternidad, que a lo mejor fueron 5 minutos no exagero pero parecieron 30, aún así volvimos a dormirnos.

Una vez en pie por nuestros propios medios, comenzamos la rutina del último día en Marrakech, recoger sobre todo los juguetes de Éric que en solo dos días están por todas partes, desayunar y pagar la estancia.

Para ir al coche nos despistamos un poco, incluso tuvimos que dividirnos para encontrar el parquing pero al final conseguimos llegar y meter todos nuestros trastos, que esta vez han menguado en volumen después de dejar la ropa y demás en Fiers et Forts lo cual ha hecho que ganemos bastante sitio en el maletero.

Salir de Marrakech no fue nada complicado, una vez en la calle que conduce a la carretera de salida es prácticamente ir en línea recta. Laia iba a los mandos de nuestro espectacular coche, al cabo de un buen rato paramos a tomar algo en un "bar" de carretera y cuando abandonamos el lugar el anciano que lo regentaba cerró el local y nos dijo que se iba a rezar.

Cambiamos de conductor y se puso a los mandos Jaume,  se despistó con la velocidad y entramos en un pueblo a más de 50km/h y al salir una patrulla de la gendarmería nos dio el alto, pensábamos que era un control rutinario, pero no, era porque nos habían pillado por encima de la velocidad. Al principio Jaume se mosqueó con el gendarme, quien se comportaba de forma correcta, nosotros le pedíamos a Jaume que se tranquilizase porque podría empeorar las cosas, ya que él no reconocía que se había pasado. Al final ante la cabezonería de Jaume, el buen hombre se lo llevó hasta el coche patrulla acompañado de Elena y Laia y allí le mostró la prueba irrefutable del delito, bajó la cabeza y aceptó su culpa, la multa ascendía a 150dh unos 15€, en el fondo discutir por algo así no tenía sentido, con Jaume más relajado le dijimos que si había entrado más rápido y reconoció el hecho.

Aún así, una vez reanudada la marcha tuvimos que ir recordándole que sobrepasaba el límite, ya que se despistaba fácilmente. Nuestro miedo cuando nos pararon es que no habíamos contratado conductor adicional, pero no nos dijeron nada. Era nuestro día porque al cabo de unos kilómetros nos volvieron a parar, Jaume se volvió a encender y el gendarme muy tranquilo le dijo que era solo un control rutinario y después de comprobar los datos nos dejó ir.


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