Postales de Gijón

10-08-2017

 
Postales de Gijón
 

Durante mis días en Asturias, instalada en Oviedo, me permití una escapada a visitar una de las ciudades más hermosas de toda España: Gijón. Me dispuse a hacer un recorrido a pie y sin brújula.

No tenía demasiada información previa y llegamos a la sagrada hora de la siesta por lo que no encontramos ninguna de las 2 oficinas de turismo que nos tiraba el GPS… abiertas.

En consecuencia, el plan se transformó en encontrar algún lugar para estacionar el auto y que Gijón nos fuera sorprendiendo.

En primer lugar, la ciudad se nos mostró a orillas del mar y cobijada por la montaña. Un combo perfecto para cualquier viajero.

Conocida como capital de la Costa Verde, Gijón se presentó como un lugar agradable, apacible y sencillo. A menudo encontraba las huellas del primer rey de Asturias, Don Pelayo, en esculturas, placas y escudos.

Me dejé llevar sin prisa alguna por la línea de la costa hasta llegar a la zona del puerto deportivo y luego hasta la playa más popular y con forma de media luna, la de San Lorenzo, y disfruté de unas vistas extraordinarias hasta la parroquia de San Pedro. El viento soplaba y agitaba las aguas. Las condiciones parecían propicias para que algunos jóvenes coparan el lugar para practicar surf. 

Visité también uno de los distritos más típicos y antiguos de la ciudad. Se trata de Cimadevilla, ubicado justo al sur del cerro Santa Catalina. El barrio es considerado conjunto histórico artístico. Ahí valía la pena perderse por lo que hice valer mi disposición inicial de prescindir de brújula.

Ni bien empecé el recorrido me sorprendió encontrar vestigios de una muralla romana. Luego, las casas eran bajas y coloridas, las plazas luminosas, la ropa aparecía tendida en las ventanas. La Plaza Mayor es imponente. El lugar es absolutamente encantador. 


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