Rojo color Sedona

24-04-2016

 
Rojo color Sedona

Llegar a un lugar del que nunca has oído hablar y encontrarte con un lugar como Sedona es similar a la sensación de encontrarte un billete de 50 euros en mitad de la calle sin nadie alrededor de testigo. Llegamos a Sedona por la bonita y serpenteante carretera que baja de las alturas del altiplano de Flagstaff hasta la Arizona más calurosa y mexicana como mejor es conocida. Adiós frío, al menos durante un buen tiempo...

Pero antes de todo esto, esa misma mañana y no lejos de donde dormimos aquella noche por Walnut National Monument, existe un lugar llamado Meteora Crater, el nombre lo dice todo. Un cráter creado por el impacto de un meteorito que llamó nuestra atención. Al llegar nos llevamos una decepción, es un lugar que maneja una empresa privada y que cobra una burrada para entrar, de alguna forma han conseguido vallar toda la zona haciendo imposible acceder de alguna forma para poder verlo así que nos tuvimos que ir de allí. No hay mal que por bien no venga, en la gasolinera que hay cerca de allí conocimos a un hombre de avanzada edad llamado Fhilip y natural de San Francisco que viajaba en su bicicleta por los Estados Unidos, su destino era llegar hasta Dallas, Texas. Con un café en mano nos contó historias variopintas de sus grandes viajes en bicicleta como el que hizo por España, un país que adora. Viaja durmiendo en cualquier lado en su tienda de campaña y cada mañana busca un lugar en el que tomar café para empezar el día de constante pedaleo, todo un figura con el que tuvimos el placer de cruzarnos, la admiración fue mutua.


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