Santa Sofía y un giro de 360°

21-01-2015

 
  Santa Sofía y un giro de 360°

La mezquita de Santa Sofía, situada en el barrio histórico de Estambul, es una obra viviente del arte bizantino. Durante mil años fue la catedral más grande del mundo. Fue construida bajo la supervisión del emperador Justiniano durante la etapa de oro de Bizancio, entre los años 532 a 537 d.C.  Justiniano puso un especial interés en la construcción de esta basílica dedicada a la Divina Sabiduría. El emperador romano quería convertir el templo en el núcleo espiritual del Imperio, exhibiendo de esta forma la grandeza del poder de su legado teocrático. Además, tenía la intencionalidad de enviar un mensaje al pueblo, pues Hagia Sofia, como se llama en turco, se construyó sobro los restos de dos iglesias anteriores levantadas por Constantino y Teodosio II, la última de ellas fue destruída e incendiada en el año 532 d.C. en el marco de un levantamiento popular conocido como la Sedición de la Niké.

La principal innovación de Santa Sofía es el empleo de cuatro pechinas para hacer descansar el peso de la cúpula de 33 metros de diámetro y 60 de altura, en lugar del tradicional muro circular romano. Para aliviar el peso de la cúpula principal, se levantaron dos semicúpulas al este y oeste sustentadas por columnas que confieren equilibrio al monumento, ofreciendo esa vista exterior de cúpulas en forma de cascada.  Pero la basílica sufrió alteraciones importantes. La primera fue en el 558 d.c., cuando un terremoto dañó profundamente la estructura del templo que necesitó ser restaurado. La segunda se produjo en 1453, cuando Constantinopla (Estambul) es conquistada por los musulmanes. A partir de ese momento la iglesia se convirtió en mezquita.

 


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