Santo Antao. Percebes con entrada y salida.

16-10-2017

 
Santo Antao. Percebes con entrada y salida.
 

Seguro que os estaréis preguntando a qué se debe el título, pues seguir leyendo y pronto lo descubriréis.

Llegados a Vila das Pombas a los pies del valle de Paul, nos dirigimos a nuestro alojamiento el cual nos parece raro que tengamos que pasar bajo una casa y seguir un camino poco transitado al lado de unos plataneros, pero resulta que ese es el atractivo, entre plataneros y campos de caña de azúcar está Aldeia Jerome. Éric va directo a un carrusel de caballos que subirá infinidad de veces en los dos próximos días. Una vez dados de alta nos muestran la habitación, le preguntamos si es toda la estancia, ya que tiene un salón grande, cocina, dos habitaciones, baño, ¡nuestra primera casa en Barcelona era más pequeña!

Nos acomodamos, o sea explotan las mochilas, así que decidimos salir a conocer el entorno junto al océano, yo (Quim) empiezo a encontrarme un poco raro pero no le doy mucha importancia y seguimos paseando, a la vuelta me sigo encontrando cada vez peor por lo que decido tumbarme en la cama y a los pocos minutos Elena y Éric alucinan cuando salgo catapultado de la cama, intento en vano taparme la boca, pero la erupción es inminente e incontrolable y los puñeteros percebes explotan en mi boca como si no hubiese un mañana, como no llego a tiempo se puede seguir mi rastro a través de ellos hasta el lavabo donde acaban de salir los demás. Está claro que no estoy hecho para los lujos.

Hecho polvo me voy a dormir y Éric y Elena van en busca de la cena al Restaurante Veleiro que pertenece a los mismos dueños que el que hay en Ponta do Sol, irónicamente donde comí los Percebes que me han atacado impunemente.

Al día siguiente mi cuerpo se ha recuperado y me levanto hambriento, el desayuno es en la terraza con unas vistas increíbles del entorno, esta vez no estamos solos y hay más gente menos mal.

Con fuerzas renovadas vamos en busca de un transporte para subir a Ribeira Grande para poder descender andando por el valle de Paul, encontramos uno, ¿adivináis que nos costó? ¡1000 escudos!, da igual a donde vayamos, siempre nos cuesta lo mismo, con la excusa de subir como taxi nos sale más caro, si tenéis más tiempo podéis esperar a uno que suba con gente y os saldrá más barato.


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