Teruel un domingo de verano

11-10-2017

 
Teruel un domingo de verano
 

¿Cuántas veces habremos escuchado aquello de que Teruel existe? Nosotros queremos decir que sí, que esta capital aragonesa existe,  que tiene mucho que ofrecer. Teruel un domingo de verano, ¿por qué no?

Conocemos a Toledo como la ciudad de las tres culturas, pero Teruel es también símbolo de convivencia e integración. Cuando los moriscos fueron expulsados de tierras aragonesas, fueron muchos los que decidieron quedarse en Teruel y convertirse en mudéjares. Ellos siguieron transmitiendo su cultura, que hizo más rica la autóctona, y esos mudéjares fueron quienes enseñaron sus técnicas constructivas y decorativas a los cristianos que comenzaron a dominar entonces las tierras de Aragón.

El mudéjar turolense fue declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 1986, para más tarde convertirse en todo el estilo – no solo el de la ciudad – en patrimonio de todos reconocido.

Las torres de Teruel están construidas del mismo modo que la Giralda de Sevilla. En apenas un año los mudéjares eran capaces de levantar una torre como la del Salvador, compuesta por una torre interior de piedra y otra exterior de ladrillo, unidas por escaleras y pasillos.

No solo sorprende la rapidez con la que los mudéjares construían esas torres, sino también su decoración. Es éste el elemento que más destaca de todo el mudéjar: las formas geométricas, los colores verdes, tierra y marfil. 

Teruel es una ciudad abierta, y así lo demuestran sus altas torres, que tienen un arco como puerta de paso.

Cuenta la leyenda que los constructores de la torre de San Martín y la del Salvador pretendían a la misma dama, y que ésta decidió irse con aquel que construyese la torre más alta. El constructor de la torre del Salvador fue el que consiguió la proeza, así que el de la de San Martín, apesumbrado, decidió lanzarse desde lo alto de su obra.


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