Tikal, cuna del imperio maya en Guatemala

20-02-2017

 
Tikal, cuna del imperio maya en Guatemala
 

Llegamos desde Belice City directos a Flores. Más de cinco horas de autobús con los respectivos trámites de inmigración en la frontera de Melchor de Mencos, que por cierto son bastante rápidos. Puedes alojarte en algún rincón algo más tranquilo como El Remate, pero nos habían hablado maravillas de la isla de Flores y decidimos que cumplía con los requisitos para pasar allí las siguientes tres noches, más concretamente en el Hotel Santana, una recomendación personal de un amigo guatemalteco al que le agradecemos el apunte, pues es un hotel que además de estar bien situado (la isla es muy pequeña, no hay problemas de localización) ofrece a un muy buen precio unas habitaciones grandes, espaciosas y con una terraza con vistas al lago Petén Itzá que dejan sin aliento. Llegamos pasado el mediodía y dedicamos la tarde a organizar los posteriores días. Una jornada para visitar las ruinas mayas de Yaxhá y otra para el gran highlight del viaje; las monumentales ruinas de Tikal.

El recinto de las ruinas se encuentra a una hora aproximadamente de Flores y lo habitual para llegar hasta allí es contratar uno de los tours organizados de cualquiera de las agencias locales, que ofrecen más o menos lo mismo, a precios similares. Estas agencias ofrecen varios horarios de salida, siempre con la vuelta abierta. Las salidas pueden ser para ver el amanecer (sobre las 3:30 am), una salida muy temprano sin llegar a ver el amanecer (sobre las 4:30 am) y después, salidas a media mañana hasta la última salida, sobre las 13 pm para ver el atardecer. Tienes la opción de hacer la salida con o sin guía, aunque aquí nosotros lo tuvimos claro y lo recomendamos encarecidamente: llevar un guía convierte tu visita en una experiencia insuperable en lugares cómo este. 

Nosotros escogimos la salida de las 4:30 de la madrugada, renunciando a ver el amanecer por varios motivos; primero porque era demasiado temprano y pensamos que no nos compensaba, y en segundo lugar porque hay que tener en cuenta que para ver el amanecer hay que hacer una entrada al recinto antes de la hora de apertura oficial y eso conlleva el pago de un suplemente que nos pareció excesivo. Lo bueno del horario que escogimos es que sigue siendo muy temprano y aunque no llegas para ver la salida del sol, sigue siendo casi de noche, por lo que llegas para disfrutar del concierto que dan los monos aulladores durante las primeras horas del día, cuando sale el sol y ven como llegan los primeros visitantes a su territorio y es que ellos son los que mandan en esta zona de la selva de Petén.

Y por fin llegó el día! Nos despertamos en mitad de la noche y tras una hora de camino en un bus semi-vacío llegamos a la entrada del parque nacional de Tikal, aún con la noche sobre nosotros. Cualquiera que haya leído algo sobre los mayas, habrá oído hablar de Tikal, que fue en la época uno de los enclaves más importantes de la civilización maya y aún hoy conserva algunas de las estructuras más grandes de las que se han descubierto. Y nosotros por fin estábamos allí, en uno de esos lugares mágicos en el mundo. Por fin estábamos en Tikal. 


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