Visita a Tanzania – Serengeti (I)

09-04-2018

 
Visita a Tanzania – Serengeti (I)
 

El P.N. Serengeti forma parte del llamado Gran Serengeti, una gran extensión de tierra repartida entre Tanzania y Kenia.

Un nuevo día empezaba con nosotros ya instalados en el coche y preparados para otra intensa jornada de safari. Madrugar tanto no sólo nos permitía aprovechar todas las horas de luz para ver animales sino también contemplar unos espectaculares amaneceres.

El motivo por el que es recomendable salir tan temprano se debe principalmente al hecho de que a primera hora de la mañana y a última de la tarde es cuando los animales realizan sus actividades y es más fácil verlos en su salsa. No es que a mediodía desaparezcan pero notan mucho el intenso calor de las horas centrales y prefieren moverse cuando la temperatura es más agradable.

El área a explorar en esta jornada es la conocida como Seronera, situada en el centro del Serengeti. Por descontado, soy incapaz de precisar cuántos kilómetros recorrimos ni cuál fue la zona concreta que visitamos; es más, posiblemente pasamos más de una vez por el mismo sitio, pero en este tipo de viajes eso es lo que menos importa porque en cada rincón hay una nueva experiencia que no se parece en nada a la anterior aunque se produzcan en el mismo lugar. El entorno, una vez más, seguía siendo espectacular, de esos que no se olvidan con facilidad. 

El momentazo del día no se hizo esperar y antes de las ocho de la mañana ya teníamos a nuestras estrellas, una pareja de leones, copulando justo en un lado de la pista, lo cual significa que asistimos durante mucho rato al espectáculo en primera fila, a pocos metros de la rubia melena. Estos animales se caracterizan por pasarse hasta 48 horas apareándose sin tiempo para comer ni apenas descansar ya que cada quince minutos aproximadamente tienen que repetir la cópula. Aunque el acto en sí dura segundos, desde el punto de vista del turista no hay que preocuparse porque dada la frecuencia es cuestión de esperar un poco y enseguida llega el siguiente.

El espectáculo leonil no había concluido ni mucho menos pero como tampoco era cuestión de pasar el día contemplándolo seguimos ruta por Seronera observando la vida y la naturaleza a nuestro alrededor.

Nos sorprendió un solitario hipopótamo que, pasadas las ocho y media de la mañana, todavía permanecía fuera de la charca. Estos animales, pese a su imponente aspecto, tienen una piel muy sensible al sol y por eso deambulan por la noche y pasan el día metidos en el agua. Éste aún estaba lejos de su destino final acuático pero no parecía importarle demasiado.


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