Visitar Omega Parc y dormir entre ciervos, lobos y osos

19-09-2016

 
Visitar Omega Parc y dormir entre ciervos, lobos y osos
 

Visitar el Parc Omega fue el mayor acierto del viaje. Llegábamos de Mont-Tremblant para pasar la noche en el parque y luego dedicar el día completo a recorrerlo con calma. Ya durante la planificación del viaje, nos había llamado la atención y teníamos claro que debía ser una de las paradas de nuestro road trip por la costa este. Además, su ubicación era excelente, pues nos cuadraba perfectamente en la ruta que queríamos hacer y justo de camino a Ottawa.

Queríamos vivir la experiencia de dormir en plena naturaleza, y he de reconocer que la opción de cabaña nos apetecía muchísimo más que la de caseta de campaña, así que optamos por hacerlo en Omega, ya que tiene unas estupendas instalaciones para todos los gustos y presupuestos, desde tienditas a súper cabañas…

Bueno, no os voy a explicar la cara que se nos quedó a los cuatro cuando entramos al parque y vimos nuestra cabañita para pasar la noche! Estábamos pletóricos! No podía ser más preciosa! Sabíamos que la experiencia iba a ser inolvidable, y así fue. Además, el hecho de estar rodeados de animales nos motivaba mucho también. Y por supuesto, con seguridad, sabiendo que no íbamos a cruzarnos con un oso en mitad de la noche, puesto que aún estando tan cerca, la zona en que estos viven, está separada de la zona de alojamientos del parque.

Las camas eran súper cómodas, todas las ventanas tenían mosquiteras y el baño estaba justo detrás. Las duchas eran compartidas para todos, muy cerquita de la cabaña, y súper limpia. Todas las instalaciones son bastante nuevas. No os voy a mentir, fue uno de los mejores alojamientos de todo el viaje!

Dormimos plácidamente los cuatro, con espacio de sobra, escuchando el sonido del viento, de los árboles y de los animales… Qué maravilla despertarse con el primer rayito de sol entrando a través de la ventana y salir y respirar aire puro… sentirse en plena conexión con la naturaleza…

La noche fue igual de especial. Tomamos algo los cuatro juntos frente al fuego (el personal del parque te da lo necesario para la hoguera), luchando de vez en cuando con mosquitos y alguna araña, pero saboreando cada segundo, conscientes de que Canadá nos está aportando vivencias totalmente nuevas y diferentes, como ésta. Porque si la Canadá de grandes ciudades cautiva, la Canadá más natural enamora (cada vez me engancho más a los destinos de naturaleza!)


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