Whitehorse, a orillas del mítico río Yukon

26-10-2016

 
Whitehorse, a orillas del mítico río Yukon

Volar entre provincias en Canadá es como volar entre países lejanos dentro de Europa, es un país tan grande y salvaje que viajar por carretera puede ser eterno, además de que un autobús nos iba a costar casi igual. Es por eso que decidimos ir por la vía rápida y volar hacia Whitehorse desde Vancouver, la capital del Yukon -Yucón-. 

Es una provincia muchas veces ignorada y sin embargo es de las más fascinantes de Norte América (y tan al norte). Si quieres ver naturaleza en su máximo exponente, Yukon es tu provincia.

 

Desde los aires, subidos en ell avión de Air North, ya nos frotábamos las manos al ver tal paisaje por la ventanilla de nuestro asiento. Desde ahí mismo pudimos seguir la pista al mítico e inacabable río Yukon. El paisaje era una auténtica pasada.

En el aeropuerto nos recogía Andrew, un chico de Halifax (Nueva Escocia) al extremo este del país. Un viajero que forma parte de la red de Couchsurfing y que tuvimos el placer que nos aceptará durante unas cuantas noches. Nos recogía en su desordenada ranchera, llena de planos y cajas y nos llevó a su casa. Un casa pequeñita de madera junto al río Yukon, los pelos se me pusieron como escarpias sólo con estar allí presente. Un río por el que transcurrió una de las historias más fascinantes del mundo, hablo de la fiebre del oro del Klondike. Ahora estaba ahí sentado, junto al río Yukon, empezaba a soñar despierto, empezaba una nueva aventura.

Andrew es un gran viajero, pero no uno cualquiera. A este chico treintañero le gusta pasar frío. Ha viajado y trabajado en lugares remotos donde sólo habitan esquimales y ha hecho rutas durante el invierno a -50 grados con la ayuda de un trineo a sus espaldas. No sólo lo hace en Canadá, este año estuvo en las mismísimas Islas Svalbard durante el solsticio, en el lugar donde se encuentra la ciudad más cercana al polo norte. Nos contaba historias sorprendentes, con este chico no nos íbamos a aburrir. 

Nuestra cama sería una mini caravana a remolque que el mismo utiliza en sus viajes por Canadá, un lugar pequeño pero acogedor.

Durante un par de días descubrimos esta curiosa ciudad que aún siendo la capital y ciudad mas grande del Yukon, se me hacía pequeñita y manejable. Los first nations se mezclan con los blancos y filipinos en sus calles ordenadas y a menudo solitarias. Digamos que no es una ciudad bonita en si, lo que la enriquece es su historia y sus alrededores. Como nos contó un local de allí, Whitehorse es una ciudad de y para viajeros, son muchos canadienses los que han llegado hasta  allí desde otras provincias en busca de aventura. 


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