Wwoofing: granjeros en El Bolsón

29-06-2017

 
Wwoofing: granjeros en El Bolsón
 

Hoy te contamos cómo nos fue en nuestro primer contacto con el Wwoofing en El Bolsón, donde vivimos una experiencia diferente, aprendimos un montón de cosas, conocimos gente increíble y pudimos descansar tras tres meses de viaje ininterrumpido.

Wwoofing en El Bolsón: la llegada al pueblo

Sólo bajar del  bus y notar el calorcito de El Bolsón ya te das cuenta de que vas a estar muy a gusto en ese lugar. Su ubicación entre montañas la protege de los vientos patagónicos y le proporciona un clima de lo más agradable: ¡el oasis perfecto para quedarse un tiempo! Nos alojamos en el Hostel Ankatu, uno de los más económicos y bonitos de El Bolsón :).

El sol lucía resplandeciente, el parque era un hervidero de gente, las casitas de madera tenían colores alegres… todo ello acompañado por las  impresionantes vistas del omnipresente Piltriquitrón, una montaña con mucho carisma.

En El Bolsón hay de todo: músicos, rastas, clowns, percusionistas, malabaristas, artesanos (hay una feria los jueves y los sábados), terapias naturales, cerveza artesanal… muy hippie todo pero si quieres tomarte una birra en un bar prepara los billetes. Nosotros optamos por comprarla en un supermercado y tomarla tumbados en el parque: mucho más barato, más auténtico y la felicidad es la misma.

Queríamos hacer alguna mini excursión, por ejemplo al Bosque Tallado, una especie de museo al aire libre donde exhiben esculturas talladas en madera, todo ello con vistas al valle. Pero la única manera de ir es en taxi… ¡y nos costaba 26 € solo ida! Así que nos dedicamos a descansar y a pasear por el pueblo, que bien lo merecía.

La Cabeza del indio y la Cascada Escondida

El día anterior a nuestro ingreso en la granja nos trasladamos a un camping cercano e hicimos una excursión a la Cascada Escondida  y a la Cabeza del Indio ¡adivináis porqué se llama así? ¡Mirad la forma de la roca!


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