Aracataca, o aquel pueblo llamado Macondo

25-10-2015

 
Aracataca, o aquel pueblo llamado Macondo
 

Visité hace poco la casa de los abuelos de Gabriel García Márquez, en pleno centro de Aracataca, el pueblo que inspiró a la aldea de Macondo de Cien años de soledad. En esa casa fue donde nació Gabo, donde el escritor pasó sus días de niño envuelto en los cuidados de sus abuelos y sus tías, donde creció su interés por los libros y la escritura, donde la realidad de tan absurda se convirtió en realismo mágico.

“Mi recuerdo mas vivo y constante es el de la casa misma de Aracataca, donde vivían mis abuelos. Todos los días de mi vida, despierto con la impresión, falsa o real, de que he soñado que estoy en esa casa, estoy allí, sin edad y si ningún motivo especial, como si nunca hubiera salido de esa casa vieja y enorme”, El olor de la guayaba. Es la inscripción que se lee en la entrada del ala central de la edificación.

La casa dejó de estar habitada, para convertirse en museo. Solo la ocupan algunos pocos muebles y objetos escogidos, y dispuestos con total cuidado, que buscan recrear una época pasada. O, mejor, los días en los que esas habitaciones y corredores estaban llenos de la vida y las voces de quienes muchos años después quedarían inmortalizados en las obras literarias de García Márquez.

Recorrer los cuartos, acompañados de las frases de Gabo, o de algunos de los apartes de su obra, fue como tener la oportunidad ingresar a la obra misma. Ahí, en el patio central de la casona estaba el castaño de mas de cien años, bajo el cual Jose Arcadio Buendía tras una prolongada estancia “desarrolló la facultad de aumentar de peso voluntariamente, hasta el punto de que siete hombres no pudieron con él y tuvieron que llevarlo a rastras a la cama” (Cien años de soledad).


Encontrarás este artículo de viajes y otros en:

América, Colombia, Magdalena, Aracataca, Autobús, Verano

Comentarios