BERMEO Y MUNDAKA | DOS "MUST" DE LA COSTA VASCA

05-04-2017

 
BERMEO Y MUNDAKA | DOS "MUST" DE LA COSTA VASCA
 

En nuestro viaje a Bilbao no quisimos dejar de visitar algunos de los pueblos más representativos de la Costa Vasca y decidimos, después de haber pasado por San Juan de Gaztelugatxe, descubrir las localidades de Bermeo y Mundaka.

A diferencia de lo que hacemos en nuestra mayoría de viajes por España, que suelen ser en coche, a Euskadi fuimos en tren ya que no disponíamos de vehículo esos días. Ir en tren supone, a priori, estar un poco limitado en lo que a transporte se refiere ya que llegar a determinados puntos es complicado, pero esto no sucede en Bizkaia donde le transporte público es de bastante calidad. Y es gracias a esto que tuvimos la oportunidad de viajar hasta Gaztelugatxe y, ya de paso, visitar estos dos magníficos pueblos a orillas del Cantábrico.

Bermeo

Bermeo ha sido uno de los puertos pesqueros más destacado de todo el País Vasco, y sigue teniendo a día de hoy la flota de bajura más importante de todo el Cantábrico. Y es que hablar de Bermeo es hablar de pesca, de balleneros, de historias de marinos luchando contra viento y marea en alta mar, en ese Mar Cantábrico siempre bello pero a veces cruel. Y el espíritu marinero se deja ver – y de qué manera – al llegar a la localidad, cuando una se encuentra con el Puerto Viejo y sus decenas de barcas amarradas formando una estampa de lo más bonita.

Cuando dejas de mirar el Puerto hay algo que te llama la atención, un edificio grandilocuente que destaca entre todos los demás: se trata del Casino. Y tomando el casino como referencia nos adentramos en la localidad de Bermeo que antaño fue cabeza de Vizcaya, título otorgado por los Reyes Católicos al ser Bermeo una de las villas más prosperas y ricas de aquella época. Bermeo, entonces, estaba rodeada por una muralla con siete puertas de las que hoy queda solo una, la de San Juan, y por la que accedemos a la ciudad si venimos de Bakio. Meterse por el centro histórico de Bermeo es interesante, y debemos subir alguna que otra cuesta, más otros pocos escalones, para poder así pasearnos por una villa vasca con aires de señora, de calles estrechas y sinuosas que recuerdan su pasado medieval, como también lo recuerdan torres como la Ercilla, del s. XIV.

Regresando a la parte baja de la localidad nos encontramos con el convento de San Francisco al que accedemos de forma casual y por ser nosotros un poco cotillas. Es éste uno de los conventos más antiguos de Bizkaia, datado a mediados del s. XIV, y junto a la iglesia de una sola planta encontramos la joya del conjunto arquitectónico: su claustro con arcos apuntados sustentados por pilares decorados con tres pequeñas columnas y ménsulas en cada una de las cuatro esquinas.


Encontrarás este artículo de viajes y otros en:

Europa, España, País Vasco, Vizcaya, Bermeo, Mundaca, mar Cantábrico, Naturaleza, Tren, Escapadas

Comentarios