Crónica de un viaje a Benarés

08-01-2018

 
Crónica de un viaje a Benarés
 

Tratar de explicar lo inexplicable, tratar de describir lo indescriptible, tratar de escribir un sentimiento. Creo que no voy a conseguir reflejar lo que significó Benarés, pero lo voy a intentar. Por suerte, existen sensaciones que no se pueden expresar con palabras, como cuando sientes una emoción, una alegría, una angustia o una pasión desbordada. Ese podría ser un resumen del impacto que supuso para mí la llegada a la ciudad sagrada del Hinduismo, del Jainismo y del Budismo: Benarés o Varanasi. Un auténtico grito frío recorrió mi cuerpo cuando puse los pies por primera vez en las calles de una de las ciudades más místicas e impactantes del mundo, a escasos metros del Ganges, rodeado de cientos de personas, invadido por el cansancio, el ruido, el calor y el bullicio de una ciudad que es pura efervescencia.

Este no va a ser un artículo más, ni otro artículo de recomendaciones o de guía, si no que va a ser mi artículo más personal, ya que no va a tratar de un simple viaje, si no de un acercamiento íntimo a la parte más espiritual de un país, India, y de una forma de vivir, de una ciudad con una energía desbordante y lo más impactante de todo, un acercamiento a la muerte y a una forma distinta de celebrarla o de sentirla.

La muerte vista de cerca como nunca antes la había observado, la delgada línea que separa la vida de la muerte y la expresión máxima de unas creencias religiosas y sociales tan diferentes a las occidentales. Quizás por mi situación personal de duelo y sufrimiento por la reciente pérdida de la persona que me dio la vida, quizás por una coraza autoimpuesta o quizás por una situación temporal de insensibilidad, sentía que nada me podía impresionar y ese armazón fue el que me protegió e impidió que Benarés me dañara, aunque no evitó que me impresionara hasta cotas inigualables.

Tengo que decir que la experiencia en India ya era importante, después de haber pasado por otras grandes ciudades también abarrotadas como la caótica Delhi, pero Benarés era diferente, todo parecía inundado por un aire místico, espiritual, como si hubiera una energía diferente. De hecho, recomiendo a quien quiera conocer Benarés, que previamente recorra otros lugares de India para ir conociendo el país y su cultura.


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