Diez cosas que me gustan de Estonia

24-02-2019

 
Diez cosas que me gustan de Estonia
 

Hoy, 24 de febrero, Estonia celebra el Día de la Independencia. Los estonios en general me parecen personas muy orgullosas de su país, de su cultura y de su lengua. Como en general son gente muy reservada, me ha llevado algo de tiempo entender un poco más cómo funcionan las cosas más allá de los estereotipos, de los cuales ya sabía antes de venir.

En honor al país que tan bien me ha acogido en estos meses, comparto con ustedes una lista de las 10 cosas que más me gustan de Estonia.

1. Los días largos en verano

Llegué a Estonia en Agosto. Si bien los días ya se habían empezado a acortar, eran las 10 de la noche cuando el sol se terminaba de ocultar. La temperatura (insufrible para los estonios) a mi me pareció espectacular. Y los colores del cielo, inolvidables.

2. Saaremaa

Llegué a Estonia unas semanas antes del comienzo de clases con el fin de buscar tranquila casa y hacer los papeles de migración. Después de tan solo una semana ya estaba todo resuelto. Por eso, decidí aprovechar el tiempo para viajar un poco. Fue así que llegué a Saarema, la isla más grande del país.

Allí me enamoré del verde, de sus caminos, de los ciervos que cruzan las rutas a los brincos, de las torres de piedras que la gente hace buscando equilibrio, de sus miradores, de su faro, de las personas que me crucé en el camino.

3. El verde intenso de sus bosques

Saaremaa no tiene la exclusividad del verde. Estonia es boscosa: pinos, abedules, abetos y otros árboles que no conozco. No es necesario caminar mucho para encontrase con un bosque, aún en Tallinn.


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