Djerbahood, bella mezcla de tradición y arte moderno

23-08-2016

 
Djerbahood, bella mezcla de tradición y arte moderno
 

Yerba.- Algo debe tener la apacible Yerba que fascina a sus visitantes. Cuenta la leyenda que en esta isla del sur de Túnez, Ulises decidió hacer una parada y, tras probar su delicioso fruto de loto, le costó retomar su viaje a Ítaca. Convertida en un centro de atracción turístico por sus magníficas playas, posee una joya cultural que, por desgracia, pasa desapercibida para muchos viajeros. Para disfurtarla, uno debe alejarse un poco de la costa y los resorts, y adentrarse en un paisaje de olivos y blancas villas, hasta llegar al pueblo de Erriadh. En su centro histórico, cerca de la milenaria sinagoga de la Ghriba, se halla Djerbahood, un auténtico museo al aire libre de arte urbano.

Entre las paredes de sus bellas casas tradicionales, con sus pequeñas cúpulas blancas y sus trabajadas puertas de madera, habita un curioso mundo de fantasía y color: un tigre azulado, una medusa gigante, o una reina musulmana sobre los lomos de un elegante caballo. Esta armoniosa mezcla de tradición y arte moderno es obra de la Galeria Itinerrance, con su director Mehdi Ben Cheikh a la cabeza, un colectivo de artistas nacido en el seno del mundo cultural alternativo del distrito 13ème de París. El ambicioso proyecto, ejecutado en verano de 2014, reunió a 150 grafiteros venidos de todos los rincones del mundo, y dejó de regalo a Erriadh y a sus visitantes un total de 300 valiosas obras de arte. Un collage con lo mejorcito de la escena internacional del grafiti.

Ben Cheik justifica la elección de Yerba por el el historial de tolerancia del lugar. “Aquí han vivido musulmanes cristianos y judíos en paz durante 2.000 años … Quería consolidar este aspecto, que me parece bonito, y junto a la belleza natural del pueblo, proporciona un “canvas” unique”, declaró a NYT poco después de su inauguración. “Fue una experiencia increíble en un lugar único”, explica David de la Mano, uno de los dos graffiteros españoles que participó en el proyecto. “Hubo un intercambio impresionante, entre los artistas callejeros, con unos perfiles e identidades diferentes, y también con los habitantes de la isla. Podíamos temer que hubiera por su parte un rechazo a lo diferente, pero fue todo lo contrario”, recuerda este salmantino que ha recorrido medio mundo con sus murales, un arte al que ha consagrado su espíritu creativo desde 2008. En Yerba, varias figuras humanas en muros y fachadas llevan su firma.


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