La adrenalina de viajar sin planes, perdido en al jungla (Chiang Mai)

15-06-2019

 
La adrenalina de viajar sin planes, perdido en al jungla (Chiang Mai)
 

Esta vez fue solo viendo una story del Instagram de Lápiz Nómada que me acordé de una cosa que en casa casi nunca sentía, la adrenalina. Y creo que jamás he vivido tan intensamente como este último año y medio.

La última vez

Estaba en Chiang Mai, un amigo de un amigo pasaba por ahí total que decidí hacer algunos planes con el. No malentendamos la palabra planes, el alquiló una moto y empezamos a subir por la famosa carretera que lleva al templo más turístico de Chiang Mai, Wat Phra That Doi Suthep. A mi me habían hablado de unas tribus que se encontraban más allá del templo, así que no lo dude cogí la moto y empecé a tirar hacia arriba

Una vez en la tribu

Hable con unos locales y me comentaron que bajar por la jungla era complicado y que con una moto automática no era recomendable. La razón era que en caso de equivocación la moto no podía tirar hacia arriba, lo supe más tarde obviamente la conversación no dio para tanto. Empezamos a bajar, la carretera para mi era como una atracción, botes, zonas deslizantes y juegos de frenos para controlar la motocicleta.

La adrenalina del camino

Por supuesto que podía volver por la carretera pero, sabes, tengo aquél nosequé que se desperto al empezar a viajar de pruébalo seguro que esconde algo. Escondía 4 horas de adrenalina, no solo por los botes y los constantes deslizamientos de la rueda, sino porqué además anochecía y ya nos habíamos equivocado de camino tres veces. El último fue el más desesperante pues el mapa indicaba un camino que no era correcto, así que tuvimos que coger el más largo. 

Los nervios casi me pueden

Los nervios aumentaban, sobre todo en el momento en el que me perdí por tercera vez, incluso decidí empezar a ir hacia atrás. La motocicleta me paró las ideas rápido con un suave olor a quemado. No había otra opción había que bajar, si o si, así que cogí la moto y empecé el descenso por el único camino que quedaba. Bajaba muy deprisa, mucho más que antes, estaba anocheciendo y yo estaba perdido en la jungla, sin agua, comida, ni casa que me pudiera acoger a la vista.


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