Pararemos en la localidad oscense de Benabarre

10-01-2018

 
Pararemos en la localidad oscense de Benabarre
 

Que de camino al Valle de Benasque esté de paso detenerse en un pueblo con castillo es genial. Si en ese pueblo, además del castillo y murallas, existe una gran tradición chocolatera, es mucho mejor. Hoy haremos un alto en el camino y pararemos en la localidad oscense de Benabarre.

En la provincia de Huesca, y rayando la partición con Catalunya, encontramos la localidad de Benabarre en la que destacan su castillo, sus murallas, pero también su chocolate y su queso.

La historia de Benabarre se remonta a los romanos, y tras pasar por manos de musulmanes Benavarri - como también se la conoce en catalán, y es que nos encontramos en La Franja - paso a ser la capital del Condado de Ribagorza hasta que en la Guerra de la Independencia Napoleón decidió que la capitalidad debía pasar a la localidad de Graus y para castigar a los habitantes de la localidad de la que hoy os hablamos.

Graus se quedó con el título, pero Benabarre sigue siendo, hoy en día, la capital cultural de la comarca de la Ribagorza.

Benabarre se asoma en lo alto de un montículo, y en lo más alto de éste destaca el castillo, o lo que queda de él. Apenas unas murallas delimitan el perímetro de lo que fue una fortaleza que se remonta a los siglos X o XI.

Habiendo pasado por manos cristianas y musulmanas, la fisionomía de la fortaleza fue cambiando, así como también su iglesia, que es de lo poco que queda en pie. La iglesia fue románica, para después convertirse en gótica.

Después de años y años de guerras – con Catalunya, Sucesión, independencia… - el castillo de Benabarre fue reducido a escombros, y en el s. XIX paso a ser un fuerte fusilero. La iglesia, por su parte, fue desmontada para construir la actual iglesia parroquial y lo que quedó del edificio gótico se utilizó como pabellón militar.


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