Parque Nacional de los Everglades, el corazón de Florida

12-12-2017

Elisa N.
 (4/5)
 
Parque Nacional de los Everglades, el corazón de Florida
 

Queridos lectores, aquí pueden reprocharme con razón "Elisa, qué costumbre de alterar el curso de las historias viajeras!" Y puede que tengan razón.

Yo les digo en mi defensa que lo que hago es seguir mis deseos. De qué hablo? De que menudo les cuento sobre lugares que visité en viajes anteriores, después vuelvo sobre mi última aventura en tal-lugar y luego recuerdo que salteé algún suceso igual de interesante. Reviso carpetas con fotos, vuelven los recuerdos y necesito volcarlos por escrito. Es más, de un tiempo a esta parte he tratado también de relatar el viaje mientras lo hago. Y sin embargo, encuentro que es bastante difícil practicar el "periodismo viajero". La causa? La falta de tiempo y de las dificultades de acceso a la Internet wi-fi.

Por todo lo antedicho, mi blog de viajes es bastante original. Es como una revista de viajes en la que puedes encontrar crónicas sobre muy variados lugares. No soy monotemática, y trato de que lo que les cuento sea entretenido.

Dicho sea esto, hoy les voy a contar mi visita al Parque Nacional de los Everglades. 

En el camino entre Miami y Naples, descubrí este parque extraordinario. Los Everglades no se parecen a nada que hubiera visitado antes. Tal vez es porque poseen un paisaje y un ecosistema únicos en el mundo. Se trata de una enorme región húmeda, pintoresca, hecha de manglares y de pantanos.

El panorama que nos acompañaba era constante. De pronto, la vegetación exuberante se transforma en el único paisaje que tenemos por delante.

Todo a lo largo del recorrido de la ruta número 41, la auto-ruta que atraviesa Florida, se encuentran numerosas paradas y puestos de información sobre el territorio, las especies autóctonas y los períodos de crecida. 

De todos modos, el espectáculo de las aguas que bañan las raíces gruesas, visibles y gigantes es en sí mismo muy atractivo. Sorprende ver de cerca la fauna, la vegetación tropical y las ciénagas, al menos para mí. Las raíces se confunden con las ramas para formar una trama enmarañada. Los mosquitos son una molestia constante.

El agua transparente, por momentos, parece un espejo. Después el vuelo rasante de algún ave la agita. O el paso de las embarcaciones deja una estela.


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