Périgueux | Capital del Périgord Blanco

17-07-2019

 
Périgueux | Capital del Périgord Blanco
 

No nos parece que Périgueux sea muy turístico, no en las fechas en las que nosotros lo visitamos. Sí está preparada para el turismo, pero creo que el turismo que visita Périgueux no es un turismo de masas, como sí sucede en otros puntos de Francia bastante cercanos a éste. Hay, a lo sumo, un par de calles en las que se concentra el turismo, unas calles en las que las tiendas de souvenirs se apiñan unas contra las otras, calles en las que los restaurantes se reproducen como setas y también en las que la venta de productos típicos a precios más bien atípicos son tónica general. Pero estas calles, unas pocas solo, no le quitan encanto a Périgueux.

Y es que sí, si algo tiene Périgueux – y desde mi más profunda subjetividad – eso es encanto. No es de las ciudades más bonitas del Périgord, para nada. Tampoco de las más auténticas – ¿ o tal vez sí?. Pero para mí es de las más encantadoras, tal vez por tranquila, no lo sé. Posiblemente esta opinión no sea compartida de una manera extensa entre las gentes que hayan visitado el Périgord, pero siendo a posteriori y después de haber visitado muchas otras partes de esta región me atrevo a soltar semejante improperio.

 

¿Por qué creo que Périgueux es una de las ciudades más encantadoras del Périgord? Las razones las acabo de nombrar más arriba, y es que la poca afluencia de gente, la vida normal que allí se respira – no todo son bares, restaurantes y museos forzados – hace que la localidad tenga un ambiente de vida auténtica. También el hecho que sea una localidad hecha en piedra clara, tan clara que no te extraña que sea capital del Périgord Blanco, le da un encanto especial. Y todas esas puertas y ventanas hechas de madera y pintadas en colores. Qué maravilla, por favor.

Périgueux tiene también el discreto encanto de lo decadente. Se ve que es una ciudad – bueno, muchos lo llaman pueblo, pero pueblo es el mío con poco más de 600 habitantes; en Périgueux viven casi 40.000 almas – curtida en muchas batallas, no es una ciudad museo, no es una ciudad caja de bombones. Allí la gente vive, y vive todo el año, y eso desgasta. Aunque a veces deberíamos tener más cuidado con el desgaste y mutar esa condición. Pero eso ya es cosa de gobernantes.

 


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