Porto Novo en Santo Antao, un día perdido

21-11-2017

 
Porto Novo en Santo Antao, un día perdido
 

Después de un sueño reparador tocaba abandonar esta preciosa zona, desayunamos en la terraza con la espectacular vista de las montañas que nos rodean y después de pagar la estancia  el dueño del alojamiento nos seguía poniendo los dientes largos diciéndonos que teníamos que ver los cráteres que hay subiendo por Corda, el problema es que el transporte hasta allí no es fácil y ya intuimos que nos dejaremos una pasta, nos da pena no poder visitarlo pero por desgracia no podemos ir a todas partes.

Abandonamos Aldeia Jerome para ir a buscar un aluguer, en seguida vemos uno pero nos lo vende como taxi por lo que nos pide los famosos 1000 escudos para ir a Porto Novo, intentamos negociar que queremos esperar a que se llene uno para que nos salga más económico y el conductor dice que lo tenemos claro, que a esa hora no lo vamos a conseguir, una mujer que conocemos muy simpática también intenta echarnos una mano, pero lo único que conseguimos es enfadar al tipo y que este hable con otro conductor explicándole la historia por lo que nuestras posibilidades de ir con más gente se reducen ya que se unen en nuestra contra.

Yo (Quim) me cabreo con la situación, me revienta que me tomen el pelo, pero después de un tira y afloja aparece una pareja francesa a los que les han dicho lo mismo que a nosotros por ir al mismo destino y viendo que no vamos a conseguir nada subimos a regañadientes, por lo menos los franceses son simpáticos y vamos hablando con ellos.

No tardamos mucho en llegar a Porto Novo, es domingo y no hay actividad, ninguna, nula, inexistente, solo nos cruzamos con algunos lugareños y el hostal está un poco a las afueras del pueblo, era el más barato que pudimos conseguir (Yria Residencial), la persona que nos atiende es muy maja pero ya nos avisa que el calentador del agua no va muy fino y la presión del agua tampoco.

Le decimos que nos gustaría ir a la playa y ella nos dice que hay una a 3 kilómetros que es muy bonita “ “ y que llamará a un taxista que nos cobrará 150 escudos por trayecto, nos parece un buen plan y accedemos, queda con él que nos vendrá a buscar a las 17h.

Hacemos una aproximación al pueblo, nos cruzamos con poca gente y solo encontramos un lugar donde comer que no está mal junto al puerto, ante tal panorama volvemos a nuestra habitación y Éric se duerme en tiempo record, cuando llega el taxista sigue dormido, así que salimos con él en brazos y ponemos rumbo a la playa aunque el tiempo está empeorando seguimos con el plan establecido.


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