Sensaciones primitivas en Melbourne

20-10-2017

 
Sensaciones primitivas en Melbourne
 

Se escucha de fondo el tram que se acerca desde un rincón mientras el olor a especias de algún restaurante vietnamita de los que tengo alrededor se mete en mis fosas nasales.

Observo a la gente ir y venir con tranquilidad y unos banderines que cuelgan de lado a lado de la calle ponen el color al paisaje donde estoy sentado. Esto es Melbourne.

Me acompaña un “café latte” en una de las mesitas que sobresalen del bar porque el espacio interior no es suficiente.

De repente, un violín empieza a sonar y al instante es acompañado por una guitarra, un órgano y la voz de una joven que entona un clásico de Roxette.

Son las 5 de la tarde de un día cualquiera en Melbourne y los trabajadores concluyen su jornada laboral. Un grupo de jóvenes salen de la biblioteca nacional y otro tanto se junta en Federation Square a pasar el rato (“chill out”, como lo llaman acá).

También sentimientos profundos…

Todo, todo te invita a que descubras una de las ciudades más hermosas del mundo para vivir.

Por su tranquilidad, por su transporte público, por su limpieza, por la calidez y amabilidad de su gente, por su seguridad, por su mixtura de razas, y por su CULTURA. Así, con mayúsculas.

Sus calles principales fueron diseñadas para que encuentres en ellas una inspiración única, para que dejes crecer tus proyectos y pasiones, y para que te desarrolles en lo que te gusta, con esfuerzo y dedicación.

El centro de la ciudad está armado para que lo descubras por tus propios medios.


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