Templario por un día: Visitar Miravet

05-10-2018

 
Templario por un día: Visitar Miravet
 

A veces, con los bolsillos y la cabeza repletos del estrés con el que nos ha tocado convivir a diario, viene bien echar la vista atrás, no diré que a tiempos más sencillos, porque me refiero a una época que se caracteriza precisamente por todo lo contrario, pero sí que alzar la vista al cielo, desde un precioso castillo en la cima de un monte junto al río Ebro, caminar por sus pasillos, por su iglesia, por su humilde almacén y sus resbaladizos escalones, ayuda y mucho a poner las cosas en cierta perspectiva. Me refiero al siglo XII, en concreto al año 1152, cuando tan deseada e importante fortaleza fue tomada por los cristianos de manos de los árabes y reconvertida en un fuerte templario.

Miravet es el pequeño pueblo que la acoge, levantado desafiando a la gravedad mediante sus casas colgantes y sus peculiares edificios. Caminar por sus estrechos pasillos, cruzando los arcos sujetos entre las coloridas fachadas, es una experiencia única y un deleite para los sentidos del visitante. También detenerse unos instantes ante la Iglesia Vieja y beber agua de las fuentes a las que llega directamente desde la montaña, como se aprecia al notar el toque terroso que deja en la boca.

Aquí, si ignoramos ciertos avances imprescindibles en la vida moderna, uno puede retrotraerse recorriendo sus empedradas cuestas y sus escalonadas calles, extrañamente cómodas para pasear, cruzar el río en una barca como si negociara con el mismísimo Caronte y ascender entre la campiña para, si se echa mano de la imaginación, vislumbrar a los orgullosos miembros de la orden del temple ejerciendo sus quehaceres de cada día. Con un mínimo esfuerzo, si se desea, casi se pueden escuchar los ecos de sus cruentas batallas, ver a los hombres de armas en el patio entrenando, perfeccionando sus habilidades, sentir su imperturbable fe en la ahora vacía iglesia y, en definitiva, convivir por unas horas con el espíritu de tan fascinante e intrigante comunidad rondando alrededor.

El pueblo está en los montes cercanos a Tarragona, instaurado junto al curso del río Ebro. Para llegar hasta allí hay que cruzar varias poblaciones por carreteras serpenteantes acompañados en gran parte por un bonito paisaje campestre.


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