Tihar, la festividad nepalí que homenajea a cuervos, perros, vacas y bueyes

18-09-2018

 
Tihar, la festividad nepalí que homenajea a cuervos, perros, vacas y bueyes
 

Si el mundo cristiano tiene en la festividad de San Antonio Abad, que se celebra el 17 de enero, un día en el que honrar a sus mascotas (porque ese santo es el patrón de los animales), en el norte del subcontinente indio se celebra algo parecido en otoño: el Tihar, en el que los protagonistas son algunas especies -unas domésticas pero otras no-, aunque los fastos no se reducen a un único día sino que se desarrollan a lo largo de cinco jornadas, en fechas cambiantes según el calendario lunar.

En realidad, el Tihar no se extiende por toda esa región sino únicamente por la parte noreste, concretamente en los estados de Sikkim y Assam, más el distrito de Darjeeling. Es decir, los territorios fronterizos con Nepal, que es el país donde más fuerza adquiere. De hecho, lo viven con especial intensidad los newar, un pueblo del valle de Katmandú, que lo denominan Swanti, y los madheshi, otro pueblo compuesto por diversas etnias y castas que habita en Terai (entre Bihar, Uttar Pradesh y Bengala Occidental) y le dan el nombre de Deepawali.

Otra denominación que se le suele dar, ésta de carácter popular, es festival de las luces, a causa de las diyas que se dejan encendidas tanto en los hogares como en sus puertas; las diyas son lámparas de aceite típicas de la zona, que también se utilizan en otras fiestas como el famoso Diwali o el Karthikai Deepam. En cualquier caso, aunque no se trata de la fiesta más destacada del año para los nepaleses porque esa distinción se la lleva el Dasain (quince días, también otoñales, a caballo entre septiembre y octubre, que paralizan el país en honor de la diosa Durga, que ayudó a Ram a derrotar al rey demonio Ravana), el Tihat es la segunda en importancia.

Tanto que mientras dura se levanta la prohibición gubernamental sobre el juego y las apuestas, terminantemente ilegales el resto del año. Claro que no es eso lo que centra la atención de la gente en tales fechas sino la puesta en práctica de una serie de costumbres y tradiciones rituales que, además de la citada de las diyas, incluye otras. Una de ellas es colocar rangoli en el suelo del salón de casa o el patio para agradar a los dioses -sobre todo a Laksmí-, a la manera de los mandalas. El rangoli o kotam es un dibujo que se hace con arroz, arena, pétalos o harina, todo de distintos colores, formando un multicromático diseño, único de cada familia; puede ser geométrico o figurativo.


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