Viajar a Laponia en invierno. Guía al norte helado de Finlandia

07-01-2019

 
Viajar a Laponia en invierno. Guía al norte helado de Finlandia
 

Ya no quedan lugares así en Europa. Solitario y salvaje, un reino que la mano del hombre apenas ha llegado a arañar. Viajar a Laponia en invierno es caer preso de su poderoso encanto para ya no querer despertar.

Hay algo mágico en esta tierra remota y helada donde los lagos se congelan y los árboles se doblan bajo el peso de la nieve. Está presente en los pueblos Samis que la habitan hace siglos, en los renos que deambulan por sus bosques interminables y en la aurora que ilumina la eterna noche ártica. Incluso el mismo Santa Claus tiene su residencia oficial aquí.

La Laponia finlandesa abarca el 30% de la superficie del país pero alberga a sólo el 3% de su población. Esto se traduce en que en promedio, sólo hay 2 personas por kilómetro cuadrado (el promedio de Europa es de 143). Si llegamos hasta su extremo más nórdico en Nuorgam, ya habremos pasado Islandia y la mayor parte de Alaska y Canadá.

No cabe duda entonces de que su atractivo está en su belleza salvaje y no en visitar pueblos o ciudades. Aquí la naturaleza es la protagonista. Pasando el Círculo Polar Ártico las personas empezamos a jugar de visitante.

Bienvenidos al freezer de Europa.

¿Qué es y dónde queda Laponia?

Por lo general la región conocida como Laponia y sus habitantes autóctonos están rodeados por un aire místico y misterioso. Quizá sea por esta razón que su ubicación no esté del todo clara para algunas personas. O que no siempre sea obvio de qué estamos hablando cuando nos referimos a Laponia. Por esto, nos tomamos estas líneas para aclararlo.


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