Viajar a Marruecos con niños

08-09-2017

 
Viajar a Marruecos con niños
 

Si hay algo de lo que podéis estar seguros es de que los niños son siempre bienvenidos en Marruecos. La sociedad marroquí tiene una gran conciencia de familia y brinda a los niños el lugar que les corresponde: el centro de la vida social.

Cuando entras con un niño en un tren, una tienda o un restaurante en España, generalmente, las caras de alrededor son de “Vaya, un niño, ¡qué incordio!”. En Marruecos es todo lo contrario: son siempre bien recibidos e invitados a participar.

Incluso en los zocos más concurridos, una familia es siempre un cliente grato, pues transmite al resto de compradores que ésa es una tienda de confianza.

El cambio de cultura

Lo único que debéis tener en cuenta es que venimos de una sociedad algo distinta. Estamos muy concienciados (incluso, a veces, rozando la psicosis justificada) con el abuso infantil y el contacto físico con desconocidos es cada vez menos habitual o más comedido. Por ello, algunos niños pueden sentirse cohibidos e incluso violentados por la cercanía física del marroquí.

En nuestro caso, Alma es una niña muy cariñosa con su gente cercana pero a la hora de relacionarse con desconocidos o poco-conocidos es una niña que marca las distancias y exige respeto por su espacio vital. Vaya, que no le gusta que la toquen si no ha dado pie a ello.

Por eso, en alguna ocasión se ha sentido desconcertada y/o agobiada porque cualquiera la agarraba en volandas para ayudarla a bajar de un transporte; los chicos con los que estuvimos en el desierto la buscaban y le hablaban muy de cerca continuamente; incluso, en la Plaza Fnaa, tuvimos un episodio incómodo con una mujer que hacía tatuajes de henna y que la agarró por el brazo y empezó a tatuarle la mano.


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