Visitar los Cerros gemelos en Nicaragua

28-03-2018

 
Visitar los Cerros gemelos en Nicaragua
 

Entre varias de mis aficiones está la geografía. Los mapas me vuelven loca. Mapas en corcho, mapas en papel, mapas en un atlas, perderme horas en ellos, en fin, que me encantan. Ubicar países, capitales, ríos, mares y océanos, montañas. Gracias en parte a mi padre, quizá fue él el que me lo inculcó. Me llevaba al cole cada mañana preguntándome la lección, y sino, algo de geografía caía siempre.

Me atraen las cosas que no ves a diario, aquellas que ves lejanas. Nací y me crié en Zamora, una pequeña ciudad al noroeste de España. Lo más habitual eran los ríos, las montañas y el Lago de Sanabria, ese lago de origen glaciar más grande del país. Pensar en glaciares me asombraba tanto como pensar en un volcán o en una isla. A un ecuatoriano no le impresionaría tanto contemplar el Chimborazo como a mí, ni a un canario vivir en una isla, es lógico. Quería ver todo lo que no tenía a mi alcance. Cabos, lagos, islas, volcanes, estuarios, playas, montañas enormes. 

Pues bien, dicho esto, ¿os imagináis una isla donde haya dos volcanes gemelos? ¿Y esa isla en medio de un lago enorme? Si me lo hubiesen contado con 8 años habría alucinado, literalmente. Es real. Es la isla volcánica más grande de las situadas en el interior de un lago de agua dulce. Está en Nicaragua, se llama Ometepe, tiene forma de 8 (los datos de Alienígenas Ancestrales los dejamos para otro rato) y se me metió entre ceja y ceja que teníamos que llegar hasta allí. Se trata de uno de los lugares más visitados de Nicaragua, y, además, nos quedaba de paso en nuestro camino hacia Tijuana. Así que, ¡vamos allá!

Salimos esa mañana desde Huacas, un pueblo cercano a Playa Grande en Costa Rica. Dejamos nuestro coche de alquiler en Liberia y desde ahí cogimos un autobús en dirección a la frontera de Peñas Blancas. ¿Alguien la conoce? Si no es así, prepárate para hacer una larga cola para salir del país. Los trámites nicaragüenses son bastante más ágiles, a pesar del pago de impuestos, la ventanilla de migración, el paso por aduana donde controlan el equipaje que entra y como no, los controles de pasaporte por parte del ejército. Aún así, nada que ver con la larguísima cola que hay que esperar en sentido contrario o para salir de Costa Rica. Pero bueno, ¡ya estamos en Nicaragua!


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